Un grito sordo implora ayuda
Como un mendigo voy por la vida suplicando por sobras, buscando alguna mirada piadosa que me encuentre. Sigo caminando por las grandes avenidas, implorando por ayuda, no se trata de dinero, ni comida, sino de algo que apenas sé nombrar. Escúchame, estoy gritando desde hace años, desesperadamente, cada día busco alguna mirada que me hable. Sigo gritando para que algún alma me consuele. Lo único que deseo es romper este bucle, pero en mis labios solo habita un grito sordo.
Un grito sordo no encontrará jamás consuelo porque se pierde entre muros de almas vacías. Un grito sordo juega conmigo. Un grito sordo me hunde en la desesperación de mi ridícula existencia.
También lo harás tú. Como todos. Nadie logra escucharme. Mi voz es un espectro que nadie alcanza rozar. Esto me consume, me devora por dentro mientras el mundo sigue su curso. Y tú, también pasarás de largo. Como todos. Muero cada día, no puedo más. ¿Acaso la tragedia no es mi grito sordo, sino el haberme acostumbrado a que nadie responda?